miércoles, 20 de julio de 2011

jueves, 10 de marzo de 2011

"Las feas palabras de Charlie Sheen"


Ya varios sabemos de las declaraciones que hizo Charlie Sheen, en contra de su ex-esposa, no de El Salvador, a este nuestro país solo lo utilizó como una ofensa, así como dijo que preferiría vivir en el "maldito" El Salvador que enfrentarse a Brooke Mueller en los tribunales, pudo haber mencionado otro país, tal vez él solamente buscaba un lugar para irse y evitar a su ex-esposa, o anunciar que aun tiene fe en la economía salvadoreña, pensando que le comprarán zapatos. Que venga, a fin de cuentas, no tenemos dinero.


Pero, ¿Por qué darle importancia a estas palabras? No nos harán explotar ni nos quitarán el diario alimento. No creo justo dedicarse a luchar en contra de alguien que a lo mejor ni sabe nada de El Salvador, en lugar de luchar en contra de los problemas internos que ya de sobra todos conocemos. No debemos distraernos. ¿Qué debemos hacer? En mi opinión, restarle importancia a las feas palabras de alguien que, posiblemente, no sabe cómo decir una ofensa de buena manera.


Ahora bien, de las manifestaciones que se han dado de parte de salvadoreños, hay algo muy importante que cuestionar:


No le demostremos a Charlie Sheen que tiene razón, y que no somos más que una bola de mal educados, que reaccionamos ofendiendo en lugar de actuando todo el tiempo. Enseñémosle lo valioso que es El Salvador, que las personas son más que individuos vulgares que hacen de esto una pocilga, que somos gente cálida, que estamos preparados para recibirlo y hacerle cambiar de país en sus maldiciones. Menciono esto porque me encuentro en páginas como elsalvador.com, con algunos comentarios que usuarios de Twitter han hecho, donde expresan, con muy mala educación, su disgusto.


Aquí algunos:






"Venite, aquí te esperamos Los mareros... jeje"


"Qe ofensivo... pero que se puede esperar de una persona drogadicta con justa
razón la Warner Bros lo despidió".


entre otros...


Primero: ¿Adónde estáel espíritu salvadoreño? Yo en frases como estas no lo
encuentro. Demostrémole al hombre que no somos resentidos, que lo que diga
nos
da igual, porque sabemos lo GRANDE que es nuestro país. Pero, ¿Quién no
pensará que un lugar es maldito si alguien le ofrece recibirlo con las
pandillas al frente? Seamos educados al exigir, y no esperemos una disculpa
porque no la obtendrémos.


Ahora bien, encontré en un blog llamado Sociedad Cívil(sociedadcivilsv.blogspot.com), un artículo titulado "Thanks Charlie", donde se
le agradece al ex-actor de "Two and a half men", por su opinión que "ilustra a la perfección", la realidad salvadoreña. Veamos, primero, puede ser
acertada, pero estúpida la opinión, el autor habla de gente que quiere ver
crecer a El Salvador, pero se expresa acerca de las mujeres como "un grano
en el culo". ¿Qué persona que prentende hacer grande a un país se expresa
así? Una mujer lo parió, y quien pare, raramente es mala, a una mujer se
ama, es tonto llamarlas como estorbo. Y el tono no baja, sino aumenta, en el
transcurso del artículo, donde habla de los salvadoreños,como personas sin
"huevos" (forma de llamar a los testículos en El Salvador), y así, durante
las letras van aumentando. Nos jodió más este que Charlie.


Escribir mensajes con insultos no callará a nadie. Actuar
sí.

sábado, 6 de noviembre de 2010

Cuentos Sucios, de Jacinta Escudos.


Cuentos Sucios, de Jacinta Escudos (San Salvador, 1961), es una demostración de la nueva narrativa salvadoreña por excelencia. La recopilación, que incluye ocho cuentos totalmente extraordinarios, muestra temáticas totalmente distintas en cada cuento, pero resalta la incapacidad del ser humano para resolver conflictos, o bien, para enamorarse, entre otros.


En lo personal, hubieron tres cuentos que se convirtieron en mis favoritos:


* "Sin remitente"


* "¿Y ese pequeño rasguño en tu mejilla?"


y


* "Costumbres pre-matrimoniales".


En el primero, Pina, se enfrenta a una serie de anónimos con propuestas sexuales en la puerta de su casa. Y así las cosas. Pina se acostumbra tanto que se siente desesperada al no recibirlos. Luego de la cita preparada con "el autor" de los papeles, Pina cumple sus fantasías. Pero ella no sabe, que con el hombre que ha estado es sólo un actor contratado por la verdadera autora, una lesbiana amiga suya.


En "¿Y ese pequeño rasguñon en tu mejilla?", La narradora da fe de la traición que ha sufrido de parte de su madre, que le ha abandonado de pequeños a sue hermano y a ella, dejando a su padre esperanzado por el día del regreso, y, al volver, la mujer no hace otra cosa que robarle a Santiago, su novio. Enfurecida, la hija cobrará venganza, de una forma inusual. Un cuento inolvidable.


El tercero de mis favoritos, "Costumbres pre-matrimoniales", aborda a Claudio y su amante, en la clásica presentación de la novia a ojos de los padres del novio. Resulta que es una vieja la madre de Claudio y que, después de una noche aburrida, les pide la lleven a su cama para poder dormir. Entre otras cosas, Claudio le pide a su amante que hagan el amor en la misma cama que está dormida su madre, a su lado. Aunque se niega al principio, la amante se encuentra después gimiendo al lado de la vieja, que ni se inmuta ante los ruidos. A la mañana siguiente, la madre amanece fresca y rejuvenecida, alegando que "Claudio siempre trae a sus novias a comer y luego dormimos los 3 sobre la cama. Y yo los escucho mientras hacen el amor. Así me siento revivir, me hace recordar buenos y lejanos tiempos. O dígame, ¿acaso no me miro rejuvenecida esta mañana?" (pag. 31)


Cuentos Sucios es un libro digno de leer varias veces, carácterístico de los textos de esta autora salvadoreña.



EDITORIAL: Dirección de Publicaciones e Impresos (DPI), 1997.


La paráfrasis:





"Mamá estropajo.
mamá trapo blanco donde afilo mis uñas
¿reminiscencias de mi infancia? ninguna
la memoria en blanco, y está bien que así sea
ejecuto el movimiento de las manos masajeando el
músculo del seno, preparando el ordeño
no recuerdo a mamá sacando el seno de su blusa para ofrecérmelo
¿yo bebí esa leche?

reconozco, sí, el coincidente reflejo del hombre adulto buscando ansioso el
pecho de la amante, succionando, mirando hacia arriba, al rostro de la mujer,
encontrando su mirada.
versión sexo-doméstica de La Piedad
convertirse de nuevo en hijo
qué joda
qué bueno no recordarte mamá
y afilar mis uñas en las sábanas
practicar
pinchar almohadones y descubrir plumas voladoras
me han pasado tantas cosas, que si ahora salieran pájaros volando del
almohadón,
no me sorprendería
imagina que en tu almohada habitasen pájaros

mamá portate bien
mamá aprende la lección
mamá te lo voy a explicar una última vez"




De "¿Y ese pequeño rasguño en tu mejilla? ".

sábado, 30 de octubre de 2010

Disparo en la Catedral, de Mario Bencastro


Inicia mejor de lo que finaliza. La novela ofrece un nuevo recorrido de los muchos que ya antes hemos visto-creados en su mayoría por autores salvadoreños-, de la guerra civil de El Salvador, pero esta vez, con un tema específico: la muerte de Monseño Romero.


Rogelio pasa de ser un pobre buscador de empleo a ser un buen empleado del periódico local "La Tribuna", desde su perspectiva narra los acontecimientos que ocurren consecuencia de los enfrentamientos entre Guerrilla y Guardia Nacional, se enamora de Lourdes, una joven practicante de la poesía. Disparo en la Catedral es una buena novela, no excelentet, pero sí buena.


Mario Bencastro, nativo de Ahuachapán, El Salvador, logra con esta novela, colocarse en un puesto considerable entre los narradores de El Salvador.


Me parece que la edición que leí ( de Arte Público Press), tiene varios errores ortográficos, aquí un ejemplo:


"También a llegado a mi testimonio de solidaridad" (pag 109).


Título: Disparo en la Catedral.


Autor: Mario Bencastro.


Editorial: Arte Público Prress, University of Houston, Houston, Tx.


Año: 1997.


La Paráfrasis:


"Despierto.

De un salto dejo la cama y me palpo el cuerpo ansiosamente para asegurarme de que estoy vivo, que estoy entero, que no sueño. En este tiempo sólo el hecho de amanecer vivo causa verdadera sorpresa. La muerte ya no sorprende a nadie.


Como ayer, también hoy debo convencerme de que, en realida, este es un nuevo día con grandes esperanzas de sobrevivencia, y dejar de lado la verguenza que siento cuando voy a la tienda de la esquina a pedir de fiado el periódico y el desayuno"